IMPACTO ANTROPOGÉNICO EN LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y NATURAL.


Lidira Rivera Selles

                                                                           Centro Universitario Municipal Puerto Padre

Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNIHIC)

                                                                           rivera@ult.edu.cu

RESUMEN

Si había algo que los antiguos pobladores de las Antillas sabían hacer, era interpretar el paisaje y en consecuencia, su perfecta habilidad para nombrar sitios. La toponimia aborigen es una práctica lección de geografía e hidrografía que arrancan incluso, al más entendido en el tema,  gran admiración por la insuperable  sapiencia del hombre  primitivo.

Gracias a la simbiosis hombre-naturaleza, la toponimia aborigen es mucho más que  patrimonio arqueológico, es alternativa de estudio de la historia de la civilización humana y la influencia de la misma en el medio natural. Desafortunadamente ese desarrollo que facilita la vida, ha relegado a planos inferiores la protección de la gran Madre Tierra, de manera que hemos condenado a miles de especies a la extinción.  A los itabos, grandes ecosistemas aprovechados por los nativos, también les ha tocado perder en esta carrera por la supervivencia. El presente trabajo tiene el propósito analizar cómo ha impactado la acción antropogénica  en la conservación del patrimonio arqueológico y natural en los itabos.

Palabras claves: itabo, patrimonio arqueológico, influencia antropogénica, Atabey.

ABSTRACT

If there was something that the ancient inhabitants of the Antilles knew how to do, it was to interpret the landscape and, consequently, their perfect ability to name sites.  Aboriginal toponymy is a practical lesson in geography and hydrography that draws even the most knowledgeable on the subject great admiration for the insurmountable wisdom of primitive man.

Thanks to the man-nature symbiosis, aboriginal toponymy is much more than archaeological heritage, it is an alternative study of the history of the human civilization and its influence on the natural environment. Unfortunately, this development that makes life easier, has relegated to planes.

The protection of the great Mother Earth is inferior, so we have condemned thousands of species to extinction.  To the itabos, great ecosystems harnessed by the natives, they have also had to lose in this race for survival.  The purpose of this work is to analyze how anthropogenic action has been impacted in the conservation of the archaeological and natural heritage in the itabos.

Key words: itabo, archaeological heritage, anthropogenic influence, Atabey.

Introducción

Si había algo que los antiguos pobladores de las Antillas sabían hacer era interpretar el paisaje. La toponimia aborigen es resumen una práctica lección de geografía e hidrografía que arrancan incluso, al más entendido del tema, gran admiración por la insuperable  sapiencia del hombre  primitivo.

En tiempos de  avances tecnológicos que  permiten el análisis de cantidades indecibles de información y a más de cinco siglos del “descubrimiento”, pervive  en las Antillas la toponimia aborigen como muestra irrefutable de la identidad de nuestros pueblos. Desde la sencilla sonoridad de la lengua aruaca un vocablo nacía a partir de la unión de dos o más partículas semánticamente cargadas con una característica o idea. Así tenemos por ejemplo a Baraguá,  Bara: agua dulce; gua (wa): sitio o lugar de… significando todo por, sitio o lugar del agua dulce, es decir, río.  En caso de que fuera necesario, dada la trascendencia del concepto, la idea era reiteraba para destacar dicha particularidad. Así tenemos  a yaya (Oxandra lanceolata) árbol aborigen consagrado al semí de igual nombre. Si tenemos en cuenta que el morfema Ya significa espíritu, entenderemos la connotación sagrada de esta especie botánica para los nativos.

Evidencias sobran para probar que nuestros ancestros dominaban el medio en que vivían y lo asumieron como parte de sus vidas ya fuera como sustento, habitación o cosmovisión. Gracias a la simbiosis hombre-naturaleza, la toponimia aborigen en estos días de globalización y capital, es mucho más que  patrimonio arqueológico, es alternativa de estudio de la historia de la civilización humana y la influencia de la misma en el medio natural a partir de la propia evolución del hombre como especie. Desafortunadamente ese mismo desarrollo que facilita la vida ha relegado a planos inferiores la protección de la gran Madre Tierra de manera que hemos condenado a miles de especies a la extinción incluyendo muchas que aún no llegamos a conocer.

No se trata solo de conservar las huellas de los nativos que engrosan la identidad de los pueblos o de una vacía consigna proteccionista, se trata de la conservación de nuestra especie que, en su afán de tener más y mejor, se lanza cada día a su propia extinción. A los itabos, grandes ecosistemas aprovechados por los nativos, también les ha tocado perder en esta carrera por la supervivencia.

El presente trabajo tiene el propósito analizar cómo ha impactado la acción antropogénica  en la conservación del patrimonio arqueológico y natural en los itabos.

  1. Itabo: más que un nombre

En el tomo II del Diccionario Cervantes de la Lengua Española itabo es  “Charco o depósito de agua dulce y limpia, generalmente largo, estrecho y profundo que se forma en ciertos lugares bajos del suelo, con manantiales que brotan del fondo”. (2008: 432). Según Pichardo itaboes el vocabloindígenaque designa al “… terreno bajo encharcado de agua dulce en las lluvias a manera de lagunatos, largo, estrecho y profundo, con manantiales en el fondo…” (1976: 340). Mientras que Figueredo lo conceptualiza como “laguna alimentada por manantiales” (2011: 11).

Todos los conceptos tienen como denominador común el agua dulce y los manantiales no obstante, el topónimo itabo no solo se circunscribe a lagunas y lagunatos que menguan o desaparecen en tiempos de sequía, también se aplica a pequeños humedales, ciénagas, lugares fáciles de anegar y ríos que permiten la existencia de ecosistemas con especies endémicas o constituyen refugio de aves migratorias. Es importante aclarar que este vocablo no debe confundirse con babiney, otro fisiotopónimo aborigen que designa “Fangal, lodazal, con agua llovediza y no propia como los itabos.” (Pichardo, 1976: 75). La etimología del vocablo indígena itabo está asociado al culto de una de las principales deidades del panteón aruaco, Atabey también conocida como Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco[1]. Esta deidad protectora de la maternidad y regidora del buen parto fue  muy representada, pues parte de su rito  consistía en guardar su imagen en las viviendas. Los aruacos pasaban sus representaciones sobre el vientre de las embarazadas con el objetivo de garantizar un parto sin dolores  y libre de maleficios. Igualmente se plantea que  Atabey está relacionada con la concepción esotérica de la muerte entre los antiguos pobladores de las Antillas. Estaban bajo su dominio las aguas dulces y manantiales (itabos) que surgen de las montañas, de lo profundo del bosque o de las orillas de los ríos y mares

Impacto antropogénico en la conservación del patrimonio arqueológico y natural.


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