ESTUDIOS CONTRADICTORIOS RESPECTO AL VERTIDO DE PETRÓLEO EN EL GOLFO DE MÉXICO


Tras el derrame de petróleo en el Golfo de México, la Casa Blanca difundía los resultados de un estudio realizado el 25 de mayo en el que se demostraba que el 74% del petróleo vertido, había desaparecido por la intervención de unas bacterias del fondo marino, aun no catalogadas, y que podrían pertenecer a la familia de las ‘Oceanospirillales’.

La investigación fue realizada por el Instituto Lawrence Berkeley National Laboratory y se ha convertido en centro de polémica tras la publicación en la revista Science, de un estudio desarrollado por la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), que aseguraba haber encontrado una columna de hidrocarburos de 35 kilómetros de longitud a un kilómetro de profundidad.

El Lawrence Berkeley National Laboratory (Berkeley Lab) es sinónimo de “reconocimiento”. Once científicos asociados con dicha institución han recibido el premio nobel y 57 de sus miembros pertenecen a la Academia Nacional de Ciencias (uno de los más altos honores que pueden recibir los científicos de Estados Unidos).

No obstante, el estudio de la Woods Hole Oceanografphic Institución (WHOI) no es el único en contradecir el informe gubernamental, también la Universidad del Sur de Florida (USF) y la Universidad de Georgia (UGA), publicaron el mes de agosto sendos informes opuestos a dichas tesis.

A fecha 3 de septiembre, EFE informaba que el coste en limpieza del derrame de petróleo, supuso un desembolso de 6240 millones de euros para la empresa BP.

Entre las últimas novedades en el caso, destacar la instalación, por parte de la organización internacional de conservación marina OCEANA, de una serie de sensores capaces de detectar partículas microscópicas alrededor de la zona afectada por el vertido.
Se trata de unos cientos de dispositivos de medición vertical, situados cada cien metros de la superficie hasta los 2.000 metros, a lo largo de 16 puntos del Golfo de México.

Esta organización privada ya comunicó el pasado mes de julio su intención de realizar una expedición con fin de identificar los daños ecológicos de largo plazo. La expedición, programada con una duración de dos meses, zarpó desde el Puerto Fort Lauderdale (Florida), y dirigida por Xavier Pastor (Director Ejecutivo de Oceana Europa), estaba formada por un equipo de científicos y buzos de las oficinas de Europa, Estados Unidos y Chile (algunos de ellos con dilatada experiencia en los vertidos petrolíferos más graves de las últimas décadas).

La puesta de los sensores se efectuó en dos semanas y su distribución fue diseñada por el director científico de Oceana para el Pacífico, Jeff Shortm. El equipo se trasladó a bordo del barco Latitude en un intento por documentar la presencia de petróleo en la columna de agua y sector costero, y analizar el impacto de éste en especies como los corales, realizando un marcaje de tiburones y tortugas marinas con el fin de realizar un seguimiento a sus rutas migratorias y saber si son capaces de evitar las aguas contaminadas por hidrocarburos, así como efectuar la toma de muestras de peces, sedimentos, larvas, plancton y agua.

Actualmente, un estudio patrocinado por la la Fundación BBVA, recuerda que los efectos del vertido pueden sentirse en las costas españolas, bien por una disminución en el número de ejemplares que alcanzan nuestras playas procedentes de la zona del vertido, o por el aumento de la presencia de medusas (principal fuente de alimentación de las tortugas).

El estudio, desarrollado durante los últimos seis años por un equipo de investigadores (españoles, colombianos y mexicanos), recogieron muestras de unos 4.000 ejemplares de tortuga boba (Caretta caretta) en las costas españolas. Una vez analizados los genes de estas tortugas, se obtuvo el primer mapa detallado del origen de estos ejemplares que recalan en España, y que evidencian que el 80 por ciento proceden de Florida y de las zonas del Golfo de México.

Xavier Pastor (fuente :Agencia EFE y ElMundo), ha afirmado que los impactos del vertido en los ecosistemas pueden “dejarse notar entre los próximos 20 y 100 años” en el habitat del Golfo de México, recordando que las especies más afectadas por lo ocurrido serán los cetáceos, las tortugas y las aves, al ser las que más se acercan a la superficie marina para alimentarse, afirmando que si bien el vertido ya no se detecta a simple vista, las conclusiones de un estudio realizado por la Universidad de Georgia evidencian que el 75% del crudo podría encontrarse en el fondo marino.
En este sentido, Oceana, al frente como portavoz Marta Medina, ha informado que un robot de la dicha organización se encuentra filmando los montes submarinos del Golfo de México bajo la superficie contaminada por el vertido.
Uno de los principales objetivos consiste en analizar la situación de las formaciones geológicas más ricas en biodiversidad y determinar los impactos inmediatos y previsibles a medio y largo plazo.
Tal y como afirmaba Pastor “el uso del robot submarino permite registrar imágenes en vídeo y fotografía de los organismos que viven en la zona cuya superficie resultó cubierta por hidrocarburos y productos dispersantes. Ello nos permitirá, dentro de un tiempo, comparar con la situación en la que se encuentren los mismos”
El Oceana Latitude documenta el estado de los ecosistemas marinos de los Alpes de Alabama afectados por el accidente de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon

Fuente:
-Nota de Prensa Fundación BBVA.
http://www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/comunica/notas/fichanota/index.jsp?codigo=613

-www.oceana.org

-Una expedición instala sensores en el Golfo para detectar restos invisibles de crudo (EPA)

-Un robot de Oceana filma los montes submarinos del Golfo de México bajo la superficie contaminada por el vertido.(Oceana)

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