EFECTOS PERJUDICIALES DE LAS PARTÍCULAS SOLIDAS MENORES DE UNA MICROMETRO (PM1)


Resumen: Un estudio dirigido por el CSIC ha constatado los efectos perjudiciales de las partículas sólidas de diámetro menor de un micrómetro (malformación de embriones e insuficiencia cardiaca), haciéndose necesario un mayor control de las partículas sólidas. Recogemos los límites establecidos por la legislación actual.

Palabras clave: partículas sólidas, efectos, malformación, enfermedad, legislación, umbral

Abstract: A study directed by the CSIC has stated the harmful effects of the solid particles of less diameter of a micrometer (malformation of embryos and heart failure), becoming necessary a major control of the solid particles. We gather the limits established by the current legislation.

Key words: solid particles, effects, malformation, illness, legislation, threshold

Un trabajo dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha evaluado el efecto negativo sobre el metabolismo de las partículas atmosféricas de diámetro menor que un micrómetro, también denominadas submicrónicas (PM1). El estudio que ha sido desarrollado en peces cebra y publicado en larevista Environmental Pollution, destaca que debido a su pequeño tamaño, estas partículas pueden atravesar los alveolos pulmonares y entrar en el torrente sanguíneo.
Los resultados muestran que estas partículas provocan malformaciones en los embriones e insuficiencia cardiaca, efectos que concuerdan con los estudios epidemiológicos realizados hasta la fecha. Además, demuestran que las partículas más
pequeñas tienen efectos perniciosos comparables o superiores a las partículas contaminantes de mayor tamaño

Por lo que respecta a las partículas sólidas, en la estrategia de contaminación atmosférica de la Comisión, (fecha 21.9.2005) reclamada por elSexto Programa de Acción de la Comunidad Europea en materia de Medio Ambiente (6º EAP), se daba por demostrada la mayor peligrosidad de las partículas finas PM2,5 -partículas de menos de 2,5 μm de diámetro- respecto a las PM10 (partículas de entre 2,5 y 10 μm) matizando que esto no suponía subestimar los riesgos de las mayores, acordando mantener los controles de PM10 existentes, y limitar los riesgos que supone la exposición a las PM2,5, proponiendo un tope de 25 μg/m3, exigiendo que se lleven a cabo controles más exhaustivos. Al mismo tiempo, se proponía para todos los Estados miembros un objetivo provisional uniforme de reducción del 20% que debería alcanzarse entre 2010 y 2020.

La Estrategia española de Calidad del Aire (Ministerio Medio Ambiente), aprobado por acuerdo del Consejo de Ministros de 16 de febrero de 2007, fijó un valor objetivo de 25 μg/m3 para el año 2010 que pasaría a ser límite en el 2015. Hasta esa fecha no existe un umbral establecido, y ni siquiera se efectúa su medición en todas las ciudades.
Sin embargo, del estudio realizado se desprende la necesidad de un control más estricto sobre la contaminación por partículas pequeñas”, tal y como señala el investigador del CSIC Benjamí Piña, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.

El experimento desarrollado por el CSIC, es el resultado de 14 meses de estudio en el que se tomaron muestras en una estación de Barcelona gestionada por el CSIC. Recordemos que las partículas se retienen en filtros con membranas de diferentes medidas, lo que permite separar las partículas por su tamaño (10, 2,5 y 1 micrómetro). Después, se someten los filtros a un proceso de extracción para separar los compuestos orgánicos (principalmente hidrocarburos aromáticos policíclicos y sus derivados) de la parte mineral.

Los mayores efectos tóxicos en los peces cebra se registraron en muestras recogidas durante los últimos meses de otoño, correspondiendo con el mayor contenido en hidrocarburos aromáticos policíclicos y otros compuestos orgánicos en las muestras de aire.

Aunque los peces no tienen pulmones, son muy útiles como modelo experimental de toxicidad sistémica, es decir, cuando estos compuestos pasan de los pulmones al torrente sanguíneo y de ahí a todo el organismo. Un adulto respira, de media, de 10 a 20 metros cúbicos de aire al día, con todos sus contaminantes, parte de los cuales pasan a la sangre y, en el caso de una mujer embarazada, llegan al feto”, concluye el investigador.

Bibliografía:

-Sofia Raquel Mesquita, Barend L. van Drooge, Cristina Reche, Laura Guimarães, Joan O. Grimalt, Carlos
Barata, Benjamin Piña. Toxic assessment of urban atmospheric particle‐bound PAHs: Relevance of composition and particle size in Barcelona (Spain). Environmental Pollution.
-Nota de Prensa del CSIC- Contaminación atmosférica: mucho más que calentamiento. Revista digital de Medio Ambiente “Ojeando la agenda”, nº2, 2009

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